La trampa térmica de los quilts en vivacs alpinos a mediados de octubre
Dormir en repisa de granito por encima de dos mil metros en otoño exige entender la física del frío. El afán ultraligero por sustituir el saco momia por un quilt abierto ahorra doscientos gramos en la mochila, pero cuando el termómetro cae a tres bajo cero y entra brisa nocturna, las corrientes laterales y la condensación interna en la funda de vivac arruinan el descanso. Sin una esterilla con valor R superior a cinco, el suelo te roba el calor sin piedad.

October 16, 2026 at 4:50 PM